Atletas Invisibles: Gancho femenino

Viendo a su hermana dominar en el cuadrilátero, Amanda Serrano desarrolló una pasión por el boxeo y a los 18 años decidió dedicarse a ese deporte.

La joven nacida en Carolina y criada desde los ocho meses en Queens, Nueva York, ha dado cátedra en el mundo boxístico, al convertirse en la seis veces Campeona Mundial de Boxeo.

La boricua tiene una trayectoria intachable con 33 victorias, 25 knockout, 1 derrota y 1 empate. Serrano de 28 años, campeona en las divisiones de 118, 122, 126, 130 y 135 libras (la misma cantidad de divisiones en que ha ganado Floyd Mayweather Jr.) ha confesado en varias entrevistas que el boxeo no tiene un “interés genuino en nosotras (las mujeres)” y es que la profesión paga a las mujeres mucho menos que a los hombres.

Una pelea de boxeo masculino de unas 154 libras el ganador se puede llevar unos $100 millones, mientras que las mujeres un enfrentamiento de digamos 140 libras le ofrecen de 25 a 50 mil, no millones, sino miles. Completamente desproporcionado ¿no?

De igual forma, cuando se celebra un triunfo deportivo de un hombre vs el de una mujer la diferencia es evidente. Cuando Serrano fue exaltada en el pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en San Juan, varios medios estuvieron presenta, pero la cobertura no se comparado con otros atletas masculinos. ¿Acaso la mujer sólo puede ganar un concurso de belleza para que el país la celebre con bombos y platillos?

La meta final de Serrano es ganar en las 140 libras, pero se la ha hecho cuesta arriba conseguir contrincante, de lograrlo estaría a la altura de Oscar de la Hoya y Manny Pacquiao, además sería la primera mujer en ser una “Sextuple Champion” a nivel mundial. Posterior a esto buscará moverse a las artes marciales rama que paga mucho mejor a las mujeres.

Además del boxeo Serrano ha debutado en el cine en películas como “Fight Valley” y “Finding Her”.

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Generación románticona y reguetonera: El lío “Despacito” #Latepost #AntesdeMaría (9)

Desde el “Imaginame sin ti”, el “No te cambio por ninguna”, incluso “Yo me llevo el corazón en la maleta” hasta los “Dame más gasolina”, la “Pasarela” y el “Shaky Shaky”… La generación de los veinti – trenti tantos fueron sacudidas por el tema “Despacito”.

No precisamente por los acordes del cuatro, los contoneos de cadera, tampoco por el “ay bendito”de las olas y mucho menos por la cantidad de amor que le cupo o le dejó de caber a alguien; sino por la campaña de Turismo lanzada por el gobierno de Puerto Rico para promover la isla mundialmente.

Luis Fonsi fue escogido embajador del archipiélago para que cada vez que se escuche un “Re do si fa” sostenido (notas musicales) les recuerde a miles visitar Puerto Rico. Sin embargo, el cantante urbano Daddy Yankee no fue incluido en esta propuesta. Lo que provocó un descontento en especial a la esposa del “Big Boss”.

Asimismo, como un efecto dominó la ola de críticas de los seguidores de ambos artistas “empezaron lento, después salvaje” a debatir si era justa o no la decisión de Turismo.

Team Fonsi vs Team Yankee

Los románticos destacaron los premios que ha recibido el cantautor de “No me doy por vencido”, la cantidad de vistas en Youtube que tienen sus canciones, mientras los fanáticos del “Rompe” insistieron en que sin el “pasito a pasito, suave, suavecito” de Yankee la canción no hubiese sido un éxito.

En medio del pulseo se tomó como punta de lanza el que Luis Fonsi no viva en Puerto Rico y Daddy Yankee aunque viaja constantemente si, quién tiene una residencia fija en Carolina. Dando un giro de 90 grados a la pelea de románticos y reguetoneros a los que se quedan y los que se van.

La pelea en las redes aunque fugaz, pero entretenida evidenció lo apasionados que son los boricuas, que Luis Fonsi tiene 4.9M seguidores en Instagram y Daddy Yankee 17M, que “Despacito” seguirá dando bandazos hasta que “olvides tu apellido” y que en Puerto Rico “The longer you stay, the better it gets” o eso dice Turismo.

Vodka con Coca Cola (8)

Tu no estás extremadamente gorda, tú eres llenita. Con ese cumplido lleno de alegría y coquetería me abofetearon en la noche del martes.
Apesar de haber recibido decenas, no, decenas no, cientos de cumplidos por lo joven que me veo. Viene éste y me sale con estas cosas.

Yo sé que estoy un poco pasada de peso, pero tampoco es para tanto… Mientras yo me creía una mamacita, aunque la verdad es que me veía como una mamasota regordota.

Al final de la noche en la discoteca conseguimos nuevos amigos. Unos gringos de Tennessee extraños, medios monos, pero muy divertidos.
Rondan las tres de la mañana, un letrero lee que habrá una fiesta de espuma. Comento el suceso, una cosa da a la otra y termino apostando que si pierdo, nadaré en la playa de noche.

Al día siguiente, me levanto temprano corro al buffet y luego participó de todos los eventos. Me encuentro con mi nuevo amigo sonrío con la coquetería a la máxima potencia y con aires de altivismo y seguridad señalo un letrero gigante que ondea en medio de la piscina “Foam Party at 4pm”. El arqueó ceja, seguido de un lo creeré cuando lo vea.

Risa, alcohol, juegos, alcohol más risas y obviamente más alcohol… Nos sorprende las cuatro de la tarde no hay señales de espuma, cuatro y media al fin llega la máquina… 3,2… Lo sentimos pero la máquina se daño posponemos la fiesta para el sábado.

No tenía un espejo, pero mi cara de coraje, frustración y asco al saber que tendría que nadar en una playa llena de algas en la noche, debió haber sido “priceless”. De sólo recordarlo me da cosa.

Llegó la noche, fuimos a la disco me encontré con otras amistades… Entre el baile y el alcohol, solo pensaba en lo que me esperaba en un par de horas.

Para mi sorpresa mi amigo el gringo Colora’o, alto y grandote (no por musculoso, sino por chubby, pero el cute way, parecía el osito de Suavitel) con el que hice la apuesta… Ese mismo, había logrado sacar a bailar a una rusa, delgada, ebria, bonita… ok, ok, ok, MUY BONITA, toda una jevota.

Mientras yo la chaparra cute, caribeña, simpática que estaba lista para tirarse a la playa apestosa por un flirteo, había quedado en el olvido.

¿Quién? ¿Dónde? ¿Te conozco? La sangre me hirvió, abrí los orificios de la nariz como si fuera un toro, se quebró mi corazón y dije: “Here we go again”.

Esto es increíble, ni a un feo, gordo logro conquistar… Bartender Vodka con Coca Cola por favor.

Agridulce (7)

Regresamos a la aventura… comenzamos con una cerveza oscura con aftertaste de chocolate, tal parece que es la mejor combinación para un día de stress, nostalgia y un poco de mal de amores.

Tus sabes, cuando te das por vencida de la vida, no sabes que hacer, pides una señal y boom en tu carota.

No te gusta esa realidad, pero era lo que querías y hasta lo que necesitabas.

Escucho a Jarabe de Palo pidiéndome que “grite” respiro hondo y deseo poder gritar, pero el lugar está repleto de gente…

Y como dice la sociedad, la niñas buenas y decentes no gritan, se sientan con la espada derecha y ríen con mesura… pero adivina qué… no soy capaz de ninguna de ellas.

Mientras escribo una doña se me acerca y pregunta si la silla junto a mi está disponible…

-“estoy esperando a alguien”

– “pues cógela” (dice a regaña dientes)

Con sabor agridulce, agarro la silla y la arrastró hacia mi.

Recorro el lugar con la vista y llegas tu… Hablamos, bebemos, reímos y bebemos un poco mas… Luego de un par de melodías, gente nueva e incontable botellas de cerveza, termino comiéndote a besos.

Fue extraño, inapropiado y seductor.

Miro el reloj, el tiempo pasa volando , tu auto no tiene gasolina y yo debo correr a mi casa… Ya se pasó la media noche y me volví calabaza.

La química era genuina, pero el tiempo equivocado.

Ahora sólo somos amigos.

Romance caribeño (6)

Ok. Definitivamente tengo que deshacerme de la idea que en cualquier  lugar que llegue y/o vaya a conocer accidentalmente al amor de mi vida. Porque ciertamente así no será. Sin embargo puedo admirar el sin número de eventos románticos, gracioso dignos de contarse una y otra vez.

Pese a que me he sorprendido una y otra vez con mi fallidos intentos de conectar con mi “Sweet forever Love” aún no termino de convencerme de que eso no es para mi.


Aquí un par de amigos, muy monos por cierto salieron a conquistar dos guapas Europeas que parecían sacadas de una revista. Pero no cualquier sino de estas de belleza digna de admirar, sin tener nada que envidiarle a las guapísimas Ángeles de Victoria Secret. Luego estoy yo una caribeña guapa, pero pasada de peso… Pasemos a lo importante…

El valiente de los dos rompe la ley del hielo, haciendo una movida clásica, evidente pero efectiva.

Si, logra tener su atención pero cuidado hay un pequeñísimo problemas, las bellezas angelicales no hablan su idioma. No inglés, no español.
Entre señas, mal interpretaciones, una que otra risa a carcajadas (en realidad esa fue mía) llega ayuda celestial. Una pequeña jovencita habla los dos idiomas … en un abrir y cerrar de ojos, la niña es integrada como agente clave en la operación de contristas de las espectaculares mujeres.

Mientas entre la envidia, el sol y la brisa caribeña…río y sufro por la escena una y otra vez.

Primera noche en la calle Cerra (5)


En la esquina de Watusi cerca de puerta sosteniendo la cartera con el brazo, mientras en la mano izquierda cargo con actitud y dignidad un Cuba Libre.

Paseo mi vista y descubro un sin número de personalidades, diferentes nichos.

La salsa retumba en esta esquina, uno que otro corea algún estribillo, mueve la cabeza buscando el ritmo, pero nadie baila , nadie.

Es evidente la danzas dramática de las historias que cada uno de los presente comparte con sus acompañantes.

Brincos, abrazos, brazos arriba, brazos flexionados, manos en bolsillos ajenos, encendiendo cigarrillos , aventurado en una rodilla, una cintura y si tienen suerte un poco más abajo o arriba.

Apenas son las 8:30 de la noche, solo he bebido una cuarta parte de mi trago. Mis amigas no han llegado y acaban de enviarme un texto para confirmarme que llegaran más tarde mucho más de lo esperado.

¿Qué hago? ¿Qué hago? Respiró profundo, sonrió y doy un sorbo al Cuba Libre, pero no demasiado (hay que evitar a toda costa estar ebria, sin supervisión).

Trató de no ser presa del pánico, estoy aquí enfrentando mis miedos beber sola y estar rodeada de gente SOLA.

No hay ni una cara conocida, ni la leve sospecha de un “mmm, yo como que te he visto” nada.

Mientras, me escondo en mi celular, como la más interesante, las más que textea, la de los cyber friends y ni eso.

En medio de la soledad y el aburrimiento, la cosa se torna interesante… escucho unos gritos, un lloriqueo y SORPRESA en medio de este bembé en la calle Elisa Cerra en Santurce hay un niño rabioso que no disfruta del ambiente.

Un cara conocida… mierda pasa muy rápido se me escapa y no logro alcanzarlo.

De momento viene a mi mente, ¿pasaré desapercibida en esta multitud o me estarán juzgando?

Una hora después, dos Cuba Libre y un par de nuevas conocidas de la edad de mi abuela, llegan mis amigas.

Comienzan a presentarme sus amigos y resulta que la mayoría de los que estaban en el lugar trabajaban con ellas.

Miradas… (4)

Carmen Yulín Cruz con altoparlante en mano canta desde su balcón frente a la Plaza de Armas, al mar de gente que con panderos, trompetas y maracas siguen el ritmo característico de las fiestas de la San Se.
“Los buenos somos más, los buenos somos más” corean todos y yo los acompaño.

De repente a mi izquierda, estás tú con un recorte perfecto, una barba rojiza (con cada cabello donde debe estar), en una de tus pantallas cuelga una cruz. Perfecta estampa de un pirata.

Cruzamos miradas, una, dos veces…

Yulín le pide al gentío que se vaya que la guagua los espera.

Volvemos a conectar miradas, esbozo una sonrisa, giró 90 grados y me marcho lejos de ti.

Como sacado de una película, me sigues, tocas mi hombro y comienzas hablar.

Confieso que me quedé de hielo, (¿esto está pasando de verdad?) de todo lo que dijiste lo primero que entendí fue: “Estás cosas no pasan” no pude evitar reír.

Mientras, tus ojos oscuros me miraban bonito y fijo, como si quisieran descubrir mi vida con solo mirarme a la cara.

Estoy confundida, no sé quién eres, pero se siente bien, muy bien.

Me miras con tus ojos penetrantes, exploras mi sonrisa, retrocedes unos pasos para admirar mi maranta y de repente el centenar de personas a nuestro alrededor desapreció.

– “… vivo en California, pero si me das tu número, así conectamos.”

Lanzo una mirada de duda, que sorprendentemente te hace suspirar.

– “Ok, solo dime tu número y si logro recordarlo es que valgo la pena”

Después de dudarlo un poco más, susurro mi número y me pierdo entre la multitud.

No miré atrás, seguí caminando, minutos más tarde lamenté no haber escrito mi número en un papel o agregarlo a mis contactos (tenía el celular y hasta un bolígrafo, pero no hice nada) o algo así.

Todo quedó en suspenso, como un sueño, una ilusión enmarcada con una dulce y agradable sonrisa.

Tú ese pirata, yo esa mulata que se encontraron y perdieron en el mar de las fiestas de la calle de San Sebastián.