Agridulce 

Regresamos a la aventura… comenzamos con una cerveza oscura con aftertaste de chocolate, tal parece que es la mejor combinación para un día de stress, nostalgia y un poco de mal de amores. 

Tus sabes, cuando te das por vencida de la vida, no sabes que hacer, pides una señal y boom en tu carota.

 No te gusta esa realidad, pero era lo que querías y hasta lo que necesitabas. 

Escucho a Jarabe de Palo pidiéndome que “grite” respiro hondo y deseo poder gritar, pero el lugar está repleto de gente…

Y como dice la sociedad, la niñas buenas y decentes no gritan, se sientan con la espada derecha y ríen con mesura… pero adivina qué… no soy capaz de ninguna de ellas. 

Mientras escribo una doña se me acerca y pregunta si la silla junto a mi está disponible…

-“estoy esperando a alguien”

– “pues cógela” (dice a regaña dientes)

Con sabor agridulce, agarro la silla y la arrastró hacia mi. 

Recorro el lugar con la vista y llegas tu… Hablamos, bebemos, reímos y bebemos un poco mas… Luego de un par de melodías, gente nueva e incontable botellas de cerveza, termino comiéndote a besos. 

Fue extraño, inapropiado y seductor.

 Miro el reloj, el tiempo pasa volando , tu auto no tiene gasolina y yo debo correr a mi casa… Ya se pasó la media noche y me volví calabaza.

La química era genuina, pero el tiempo equivocado. 

Ahora sólo somos amigos. 

Advertisements

Romance caribeño

Ok. Definitivamente tengo que deshacerme de la idea que en cualquier  lugar que llegue y/o vaya a conocer accidentalmente al amor de mi vida. Porque ciertamente así no será. Sin embargo puedo admirar el sin número de eventos románticos, gracioso dignos de contarse una y otra vez. 

Pese a que me he sorprendido una y otra vez con mi fallidos intentos de conectar con mi “Sweet forever Love” aún no termino de convencerme de que eso no es para mi.  


Aquí un par de amigos, muy monos por cierto salieron a conquistar dos guapas Europeas que parecían sacadas de una revista. Pero no cualquier sino de estas de belleza digna de admirar, sin tener nada que envidiarle a las guapísimas Ángeles de Victoria Secret. Luego estoy yo una caribeña guapa, pero pasada de peso… Pasemos a lo importante…

El valiente de los dos rompe la ley del hielo, haciendo una movida clásica, evidente pero efectiva.

Si, logra tener su atención pero cuidado hay un pequeñísimo problemas, las bellezas angelicales no hablan su idioma. No inglés, no español. 
Entre señas, mal interpretaciones, una que otra risa a carcajadas (en realidad esa fue mía) llega ayuda celestial. Una pequeña jovencita habla los dos idiomas … en un abrir y cerrar de ojos, la niña es integrada como agente clave en la operación de contristas de las espectaculares mujeres.

Mientas entre la envidia, el sol y la brisa caribeña…río y sufro por la escena una y otra vez.