El día más triste y hermoso en la memoria de mi 2016

Y ahí estábamos, los dos en silencio con una cerveza a medias… descubriendo lo terrible de la adultez y viendo cómo se desmoronaban los sueños frente a nuestros ojos. 

Recoste mi cabeza en su hombro, suspiré, sin que fuera necesario dar explicaciones. 

El tiempo pasaba y sentados dejábamos escapar pedazos de vida, ilusión y esperanza. Con el único consuelo de que todo estaría bien… porque eventualmente todo estará bien.

¡Adiós 2016!

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